Zona norte: humedad, casas antiguas y reformas donde el suelo habla después de unos meses
En el norte hemos visto reformas donde el laminado se colocó sobre pavimentos que parecían secos y, meses después, empezaron los problemas. No siempre aparecen enseguida. A veces el suelo queda perfecto durante semanas y luego llegan pequeñas tensiones en juntas, lamas levantadas junto a balcones o zonas que empiezan a sonar huecas.
En pedidos hacia Galicia, especialmente en viviendas de Lugo y Ourense, suele repetirse una escena: casas cerradas durante meses y ventilación irregular. Cuando la humedad cambia tanto entre estaciones, el soporte también cambia. En una vivienda de Lugo nos encontramos una vez un antiguo parquet aparentemente estable que escondía zonas blandas debajo de una alfombra enorme. El cliente quería colocar el laminado encima directamente. Menos mal que se revisó antes.
Las reformas en Asturias tienen bastante mezcla de vivienda antigua y humedad ambiental constante. En pisos próximos a costa, el suelo trabaja distinto que en zonas interiores. Nos ha pasado en Gijón ver viviendas donde las ventanas apenas se abrían durante invierno y luego pasaban todo el verano ventiladas de golpe. Ese cambio acaba notándose.
En Cantabria y en pedidos hacia Vizcaya, aparece bastante reforma de piso urbano. Ahí no suele preocupar tanto el color como el ruido al caminar. Hemos tenido clientes en Bilbao obsesionados con el sonido de las pisadas porque debajo había vecinos mayores y el antiguo suelo crujía muchísimo. La base aislante terminó siendo más importante que la propia lama.
En viviendas de Guipúzcoa o Navarra, se repite mucho la reforma integral con cocina abierta y continuidad visual entre estancias. Ahí un pequeño error en el sentido de colocación cambia por completo cómo se ve el piso.