Durante años el biselado dividió opiniones entre instaladores, distribuidores y consumidores. Lo que comenzó como un detalle decorativo terminó convirtiéndose en una de las transformaciones estéticas más importantes dentro del mercado del suelo laminado moderno.
Antes de desarrollar el argumento consideramos apropiado explicar a qué nos referimos cuando mencionamos el término "biselado".
Se trata de aquella ranura o bisel que transcurre a lo largo (y en algunos casos ancho) de cada lama, formando un pequeño desnivel (del tipo V) que se encarga de marcar e identificar visualmente cada plancha.
Como advertíamos antes, se producen en efecto longitudinal, conocidas como bisel 2V y perimetral 4V.

Es muy frecuente y conocido el bisel de los cristales de las puertas por ejemplo, en este caso es un "chanfle" que desnivela la terminación.
Esta evolución tiene un amplio valor estético ya que asemeja a las tarimas de madera real.
En la imagen de la instalación de Viva Parquet se visualiza claramente el efecto del biselado.
Ranura únicamente longitudinal en cada lama.
El bisel rodea completamente el perímetro de cada plancha.
Mayor sensación de profundidad y separación entre lamas.
El pavimento gana identidad y textura visual.
Estamos ante una virtud a nivel estético que ha generado no pocas reacciones por parte de la comunidad especializada y consumidores.
Existe un resquemor malhabido en el que se le atribuye al biselado la ausencia de facilidad de limpieza. Esto es un mito.

Poseer un suelo laminado o tarima flotante biselada no produce ningún recaudo diferencial en el mantenimiento habitual.
Al igual que las versiones planas se limpian con mopas, trapos o fregonas; incluso con aspiradora utilizando el accesorio adecuado para tal finalidad.
El mito de la acumulación residual y dificultad de limpieza de las biseladas queda en evidencia a la primera pasada de mopa o trapo.
Salvo que se limpien con una periodicidad demasiado escasa no existe tal acumulación, y menos aún dificultad alguna para quitar la suciedad.
Tanto los laminados como las tarimas barnizadas no poseen ningún magnetismo especial para atraer suciedad en las ranuras.
Sin embargo si la hubiera, quitarla es tan simple y fácil como en el resto de la planicie del suelo.
Quien cuestione al biselado en las tarimas debiera cuestionar también por extensión e idéntico criterio a la casi totalidad de pavimentos habidos en el mercado.
El porcelanato, la cerámica, azulejos y un sinfín de revestimientos para suelo contemplan en su naturaleza la unión con ranuras o llagas.
¿Algo para objetar?
Trabajan juntas visibles desde hace décadas.
Las juntas forman parte natural de su instalación.
Muchas maderas reales también muestran separación visual entre piezas.

Si buscásemos alguna razón para preocuparnos sobre las tarimas con ranuras podemos encontrarla en el exceso de carga líquida en la limpieza.
Se debe (como en todos los suelos de madera y laminados) poner especial atención en este ítem que es extensivo a todos los suelos de madera.
Aunque con mayor rigor en los que hoy nos ocupan, ya que si nos excedemos con el agua en el proceso de mantenimiento, esta puede depositarse con mayor facilidad en estas ranuras.
Quedando estanca a merced de generar la indeseada hinchazón en las uniones. Un punto a favor de los suelos biselados es que si se hincha la unión se nota mucho menos que en laminados sin bisel; no es que no se vaya a notar, pero se disimula mucho más frente a los de junta plana.
Sin lugar a dudas el biselado le aporta a las tarimas una dote de lujo e identidad de la que no es procedente prescindir por voces que la difaman bajo débiles argumentos.
La cuota de mercado de las tarimas biseladas apenas rondaba el 15%.
Las tarimas biseladas ya alcanzaban aproximadamente el 50% del mercado.
La participación supera el 65%, consolidando claramente la preferencia por acabados biselados.
Lo que años atrás generaba dudas hoy prácticamente se ha convertido en el estándar visual dominante dentro del mercado laminado europeo. Resulta cada vez más difícil encontrar colecciones importantes sin algún tipo de bisel perimetral.
El consumidor moderno se acostumbró a superficies con más relieve visual, separación entre lamas y acabados menos planos. Las tarimas completamente lisas comenzaron a percibirse en muchos casos como productos visualmente más antiguos o menos elaborados.
También influyó muchísimo la mejora técnica de los procesos de fabricación. Los biseles actuales suelen venir mucho mejor protegidos frente a humedad y desgaste superficial que en generaciones anteriores de parquet laminado.
Incluso los fabricantes más económicos terminaron incorporando biseles V4 dentro de gran parte de sus catálogos, algo que hace quince años todavía se asociaba principalmente a gamas medias y altas.
A día de hoy, el debate ya no gira tanto alrededor de si el biselado es conveniente o no, sino sobre qué tipo de bisel resulta más atractivo según el estilo decorativo buscado.
Significa que cada lama presenta ranura en sus cuatro lados perimetrales.
No. En condiciones normales de mantenimiento la diferencia práctica es mínima.
El exceso de agua perjudica a cualquier suelo laminado, aunque las ranuras pueden favorecer cierta acumulación si la limpieza es excesivamente húmeda.
El bisel perimetral 4V domina claramente gran parte del mercado actual.
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