Dos suelos laminados con la misma clasificación AC pueden presentar diferencias enormes en estabilidad, tablero, mecanizado, densidad y comportamiento real con el paso de los años. El precio no depende únicamente de la resistencia superficial.
La escala de precios que ostentan las diversas gamas de parquet laminado puede resultar extrema. Parquets que rondan una horquilla de precio desde los 5 euros el metro hasta más de 30 euros.
Cabe preguntarse a qué se debe esto si en muchos casos los polos opuestos mencionan ser del mismo tipo de resistencia a la abrasión; es decir un suelo clase AC4 vale 5 ó 6 euros y otro también AC4 puede llegar a los 30 o superarlos.
La clasificación de calidad de los suelos laminados no acaba en el famoso AC3, AC4, AC5 o AC6, esto sólo dicta la resistencia que ofrece la superficie del parquet a exposiciones abrasivas, pero en ningún caso pueden equipararse dos tarimas laminadas de idéntica clase puesto que hay sostenidos atajos por donde las marcas con estrategias de precio bajo se escurren.
La densidad es un factor de altísima relevancia puesto que de ella dependen los movimientos, más o menos extremos, que pueda manifestar la tarima una vez instalada; asimismo la deformación del parquet que en muchas ocasiones sucede se debe a un núcleo de poca densidad.
Respecto a la composición, ciertos agregados de calidad suponen un plus para los suelos que lo incorporan, por ejemplo un tratamiento hidrofugado que dota a la tarima de una resistencia extra contra los agentes húmedos.
Por último, el espesor es otro factor determinante aunque se ha de tener en cuenta que le debe acompañar la densidad antes descrita. Un tablero de 8 mm será más resistente a la torsión que otro de 6 ó 7 mm, sin embargo volvemos a hacer hincapié en la densidad puesto que se pueden producir tableros de espesores superiores que para nada serán efectivos si no ostentan una densidad de al menos 800 kgs/m3.
Un tablero más denso suele responder mejor frente a deformaciones, movimientos y desgaste estructural.
El grosor por sí solo no garantiza calidad. Espesor y densidad deben analizarse conjuntamente.
Las protecciones frente a humedad forman parte de las diferencias reales entre gamas económicas y gamas avanzadas.
Los suelos laminados con tratamiento antiestático evitan desagradables descargas eléctricas, mayor aún es el riesgo cuando en el entorno donde se ha de instalar el parquet se hallen artefactos eléctricos, ordenadores y equipos electrónicos.
Los fabricantes de mayor cuota de mercado y prestigio cuentan con cadenas de producción robotizadas donde se fabrican tarimas casi apropiadas, la tecnología de punta permite por ejemplo hacer cortes con tecnología láser, algo inusual en fabricantes cuya tecnología es obsoleta.
Un mecanizado preciso reduce holguras, aperturas y tensiones durante la instalación.
Las líneas automatizadas consiguen tolerancias mucho más estables entre lama y lama.
El mecanizado influye en juntas, biseles, estabilidad visual y comportamiento del ensamblaje.
Las garantías, si bien cuentan con letra pequeña y son limitadas y prorrateables, suelen ser por extensos periodos en las marcas de calidad.
Se debe tener en cuenta esta circunstancia puesto que se han dado casos de marcas con más de dos décadas de garantía para sus parquets y que han desaparecido del mercado sin siquiera haber cumplido un lustro de vida.
Los suelos laminados tienen básicamente dos modos de fabricación, se trata del HPL y DPL, de ellos el HPL es superior, laminado de alta presión, porque se produce en dos etapas; al tablero se le añade la superficie que resulta aún más dura que el DPL, laminado directo por rotación.
Ambas pueden obtener una idéntica calificación de uso, ejemplo AC4, sin embargo su resistencia y durabilidad pueden variar sensiblemente.
| Sistema | Características |
|---|---|
| HPL | Laminado de alta presión. Fabricación más compleja y superficie extremadamente resistente. |
| DPL | Laminado directo por rotación. Muy extendido dentro del mercado residencial. |
Los precios actuales del parquet laminado no pueden analizarse igual que hace una década. El mercado internacional de materias primas, energía y transporte ha cambiado profundamente durante los últimos años.
El encarecimiento del petróleo ha impactado directamente en adhesivos, resinas, transportes marítimos, embalajes y procesos industriales. A esto se suman tensiones globales, conflictos bélicos intempestivos, problemas logísticos internacionales y aumentos sostenidos en costes energéticos.
El resultado ha sido una subida generalizada de precios tanto en gamas económicas como en fabricantes históricos de alta gama. En algunos casos la diferencia respecto a precios anteriores supera márgenes difíciles de imaginar hace pocos años.
También se observa otro fenómeno: algunos fabricantes reducen costes ocultos manteniendo una clasificación AC atractiva para el consumidor. Ahí aparecen diferencias de densidad, mecanizado, estabilidad, tablero o calidad del clic que no siempre se perciben a simple vista.
La densidad del tablero continúa siendo uno de los factores más determinantes.
El sistema de unión influye directamente en estabilidad y durabilidad.
Los tratamientos hidrófugos diferencian mucho unas colecciones de otras.
La trazabilidad industrial sigue marcando diferencias reales entre gamas.
Sí. La clasificación AC mide abrasión superficial, pero no densidad, estabilidad, clic, tablero o mecanizado.
No necesariamente. Un tablero grueso con baja densidad puede comportarse peor que otro más equilibrado.
El HPL utiliza un sistema de alta presión y suele alcanzar prestaciones superiores respecto al DPL convencional.
Influyen energía, transporte, petróleo, materias primas, logística internacional y tensiones geopolíticas recientes.
En muchos casos los ajustes aparecen en densidad, mecanizado, tablero, clic o estabilidad estructural.
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